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Panorama epidemiológico del problema de la adicción a drogas en Guatemala Un vistazo a lo que nos dicen los medios de comunicación social y algunas estadísticas oficiales sobre el desarrollo de la adicción a drogas en Guatemala
Según un estudio por parte de la Secretaría Ejecutiva de Comisión Contra Las Adicciones y Tráfico Ilícito de Drogas (SECCATID 2,002) y cuyos resultados fueron publicados en el diario Siglo XXI el 7 de junio de 2,003, en Guatemala se da un consumo alarmante de drogas en los jóvenes comprendidos entre 12 y 20 años y en edad escolar. De cada 100 adolescentes, el 52% ha bebido alcohol, el 44% ha fumado tabaco, al menos 1 niño ha usado crack, 2 han consumido inhalantes o cocaína, 4 han fumado marihuana, 8 han probado estimulantes y 18 han usado tranquilizantes.
Igualmente, en el suplemento periodístico "En la Mira", del mismo diario, con fecha 14 de octubre de 2,002 y bajo el título "Droga, ¡ Presente ! en las escuelas " las autoridades admiten el problema del alarmante uso de drogas en la población estudiantil adolescente y reconocen que los expendedores de drogas como cocaína, crack y marihuana rondan los planteles educativos en busca de potenciales nuevos adictos y emplean la estrategia inicial de obsequiar las primeras dosis de drogas para inducir a futuros clientes al consumo. Sin lugar a dudas, las drogas más peligrosas que estos expendedores están impulsando entre sus clientes jóvenes están la cocaína, el éxtasis y el crack. En un artículo del diario Prensa Libre, Sección Primer Plano, con fecha 3 de junio de 2,001, Perry Holloway, Director del Servicio Anti-Narcóticos de los Estados Unidos en Guatemala NAS, afirmó "El crack era la droga más consumida en Guatemala principalmente por su bajo precio”.
De la misma manera, y para tener un marco de referencia en cuanto a la epidemia de consumo de drogas en la juventud, en 1,991 funcionarios de la NAS como el Departamento de Operaciones Anti-Narcóticas DOAN de la Policía Nacional estimaban que el país seguía siendo una bodega del narcotráfico la cual había generado un crecimiento exagerado del consumo de Crack en la juventud de Guatemala y que la venta y distribución de drogas ilícitas en la capital y departamentos de Guatemala se da con frecuencia cerca de planteles educativos.
En otro artículo publicado por Prensa Libre, "El Inframundo del Crack", página 3, del 3 de junio de 2,001 leemos: " Aunque el Barrio el Gallito de la capital de Guatemala sigue siendo el principal centro de distribución de drogas, se han instalado otros sitios de venta en las zonas 1, 4,5.6, 7,9, 10,11, 12, 14 y 18 además de los municipios de Mixco y Amatitlán”.
En otro artículo de prensa del Diario El Periódico titulado "Dos años de éxito para el tráfico de drogas - Radiografía de un país que no lucha contra el narcotráfico" de fecha 5 de agosto de 2,002 p.3, leemos: "Notas de prensa demuestran que, en 2,002 cuatro operativos (que representan la mayoría de los realizados en la capital) se produjeron en el aeropuerto Internacional La Aurora, mientras que en el barrio del Gallito, uno de los principales puntos de distribución de droga, solamente se han conseguido dos confiscaciones de menos de 1 tonelada".
Asimismo, para los jóvenes de ciertos estratos de la sociedad con capacidad adquisitiva las modalidades de compra y venta de crack, éxtasis o cocaína han variado grandemente en los pasados años. Hoy día es común escuchar que los jóvenes compran crack, éxtasis o cocaína por Internet, por teléfono celular, beepers etc. puesto que de esa manera el vendedor y el comprador se protegen aún más de las autoridades de policía.
El servicio "a domicilio" de crack, éxtasis y cocaína ya tiene varios años de funcionar. También, en el mismo artículo de prensa, el experto en adicciones Dr. Mario García señala que: " Por la agresividad y violencia del estímulo que produce el crack, es la población joven la más propensa a caer en esa adicción, aunque también hay adictos de otras edades, y continúa diciendo que: ... En un 90%, los casos de adicción al crack están dentro de la población que oscila entre los 14 y 17 años de edad".
Con respecto al uso del alcohol, en Septiembre de 1,998, la SECCATID realizó una encuesta nacional entre adolescentes del nivel básico y diversificado para averiguar cuales eran las drogas más consumidas. Se tomó una muestra de 7,037 jóvenes de 12 a 18 años. El estudio arrojó que las drogas de mayor consumo, en 20 departamentos son el alcohol y el tabaco, pero se determinó que es en los departamentos de Guatemala, Suchitepequez, Huehuetenango, Baja Verapaz, Escuintla y El Progreso donde se abusa más del alcohol.(lunes 27 de mayo del 2,002 Diario al Dia.Pag. 2. "El licor le gana el pulso a las drogas", Sección Primer Plano)
Del mismo modo, en el análisis de 7275 llamadas recibidas por la línea de crisis 1545 que atiende a adictos o familiares de los mismos, durante el período de 1,996 a 2,001 se hace evidente el incremento de la adicción a drogas y alcohol. En Guatemala. Esta Línea de crisis refiere que los inhalantes son la sustancia de mayor consumo en jóvenes de 11 a 20 años (68.7%), le sigue la marihuana (41.14%), luego la cocaína (33.3%), los barbitúricos (20.43 %) y por último el alcohol (19.2%). (Análisis estadístico de llamadas, Consolidado 1,996-2,001, Línea de Crisis 1545). En el último análisis estadístico de la línea de crisis 1545 y publicado en el Diario El Periódico, el domingo 24 de abril de 2005, El Patronato pro-Rehabilitación del Drogadicto de Guatemala determinó que las personas cuyas edades oscilan entre los 20 y 29 años de edad son las más vulnerables a consumir drogas. El nuevo informe que incluye datos de los telefonemas ingresados en esa línea durante los pasados 12 meses (2004-2005) determinó que la marihuana ocupa el primer lugar en consumo. Le sigue el crack, la cocaína, el tabaco, anfetaminas y, por último, la morfina. Esta organización recibió 2,621 llamadas telefónicas en 2004. Otro dato importante que señala esta publicación, es que de todas las llamadas, 160 personas manifestaron síntomas de depresión menor y/o depresión crónica.
FUNDAGUA, tiene claro que existe una estrecha correlación entre los actos de violencia y el consumo de drogas en Guatemala. En una impactante portada sin precedentes del Diario El Periódico del 10 de julio de 2,004 leemos:
“5,934 denuncias recibió el ministerio público de enero a abril relacionadas con violencia intrafamiliar. 246 mujeres fueron asesinadas durante el primer semestre de 2,004. Un promedio de 25 carros son robados por día y 8,760 al año. 200 camionetas son asaltadas cada día. 55% de los hogares guatemaltecos ha sido víctima de un hecho violento en los últimos 12 meses. 1 persona muere cada 3 horas a causa de un arma de fuego. Cada 2 horas hieren a alguien con arma de fuego. Cerca de 350 ciudadanos sin heridos con arma blanca cada 30 días. 26 linchamientos ocurrieron en el último semestre. Existen en Guatemala 254 células de maras con un aproximado de 25,000 integrantes registrados por la Policía Nacional Civil. 109 secuestros han sido denunciados durante el primer semestre de 2,004. 67 % de la población de Villanueva no confía en la policía y 55 % la asocia con delincuentes. Hay un policía por cada 1,510 habitantes. 168 violaciones y 13 secuestros a mujeres registró la Policía Nacional Civil en el primer trimestre. 229 asesinatos con arma de fuego llegaron a la morgue en el Organismo Judicial entre mayo y junio de 2,004; 9 casos eran de mujeres. En el barrio del Gallito donde se expende la mayor cantidad de droga en la capital de Guatemala mueren 5 personas por mes y los vecinos mantienen temor por las balas perdidas” Especial p.2, 3,4.
FUNDAGUA se pregunta ¿En cuantos de todos los hechos anteriores de violencia hubo consumo de drogas como la cocaína, crack, éxtasis o alcohol o cuantos de esos hechos pudieron haberse evitado como resultado de hacer prevención primaria, secundaria y terciaria del uso de drogas? Asimismo, una semana después de haberse publicado esas alarmantes estadísticas, en el mismo diario de fecha lunes, (19 de julio 2004) leemos: “Violencia se desborda entre jóvenes por consumo de drogas” que es un artículo donde se narra la muerte de Ana (16 años y nombre ficticio) y en donde un terapeuta y un médico explican el consumo alarmante de drogas y donde además se dice: “las autoridades vinculan este hecho violento con el consumo de estupefacientes. Consideran que la muchacha pudo haber sido drogada en el interior de una discoteca de la zona viva de Guatemala”.
En otro orden, es claro que el uso y abuso indiscriminado de drogas tiene un impacto fuerte y negativo sobre el sistema de salud nacional. Tanto hospitales públicos como privados, clínicas, centros de salud etc. deben tratar a los y las fármaco-dependientes y alcohólicos por problemas cardiovasculares, cirrosis, distrofias, problemas endocrinológicos, depresión, delirios, paranoia, intentos de suicidio, daños al sistema nervioso central, problemas gastrointestinales y del sistema reproductor, heridas, sobredosis, amputaciones de miembros por accidentes, defectos congénitos en fetos, abortos, problemas psiquiátricos, heridas por arma de fuego - para mencionar los más relevantes- y otra serie de padecimientos y trastornos inherentes al uso y abuso de drogas ilícitas o alcohol.
Asimismo, es insoslayable el costo irreparable en vidas humanas como consecuencia de accidentes de tránsito en estados alterados o por actos de violencia, que bien sabemos, “Van íntimamente ligados al uso y abuso de drogas como el secuestro, el robo de vehículos, las violaciones sexuales y las peleas entre grupos por el control territorial de venta o expendio de drogas”. (Diario el Periódico, lunes 10 de julio, 2004. Especial sobre violencia, p.2,3,4).
Otra faceta preocupante del uso y abuso de drogas lícitas e ilícitas en Guatemala consiste en las consecuencias del contagio de todo tipo de Infecciones de Transmisión Sexual (ITS), con enfermedades tan fatales como el VIH/SIDA, e incurables como el Herpes Genital o la Hepatitis B. El contagio se da por el efecto que las drogas tienen sobre los procesos psicológicos de la inhibición y la memoria en el fármaco-dependiente, a la administración intravenosa compartida de substancias como la cocaína (que en Guatemala no es altamente significativa) y a prácticas sexuales sin protección profiláctica. En el caso de los familiares de los y las fármaco-dependientes, las relaciones sexuales desprotegidas son una manera de conseguir aceptación o de apaciguar la violencia intrafamiliar. Esto los coloca en situación de alto riesgo para el contagio de ITS y VIH-SIDA.
“POR UNA GUATEMALA MÁS LIBRE DE DROGAS…”
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